Archivos Diciembre 2009

La Casa Ida y La Casa del Auxilio el pasado fin de semana

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El viernes pasado se realizaron dos eventos que no quería dejar de comentar. La Casa Ida presentó la tercera edición de su festival Útero Máquina que tuvo como atractivo principal la presentación de Tica (dúo integrado por Christian Galarreta y Fabiola Vásquez). Aunque algunos problemas técnicos retrasaron la presentación valió la pena esperar para ver lo ofrecido por el dúo. Como sabemos Galarreta ha estado radicado en México por varios meses, con motivo de una residencia artística, y tal parece ha regresado con muchas ideas. Esta vez Tica sonó muy intenso, la combinación adecuada entre la dulce voz de Fabiola y los ruidos de la laptop de Christian, así como los acordes en extrañas afinaciones que le sacaba a la guitarra, conseguían que la evocación shoegazing detrás del sonido quedara transformada por una densa capa de ruidos y virutas electrónicas propias de la experimentación sonora digital actual. Nada quedaba puro, la voz era manipulada, se agregaban sonidos de fuentes insospechadas (había una mesa repleta de aparatos, pedales, una consola, además de la laptop). Tocaron los temas que pueden oírse en su notable disco "Lo que sea por mi destrucción" (2006), un tema de Evamuss de 1996 ("Entretour", del primer álbum, aunque en realidad se trata de un tema de Dios Me Ha Violado, proyecto anterior de Galarreta, con Aldo Castillejos) y un cover de los cumbieros Armonía 10, "Corazón sufrido", que sonó impresionante con un final extendido de noise de guitarra sumamente intenso. Un gran concierto y esperemos que Tica siga adelante así como también los eventos organizados por La Casa Ida que han conseguido ya hacerse de un espacio propio.

Finalizado lo de Tica me pasé a la Casa del Auxilio, donde se realizaba un evento con fines de caridad y la entrada era un juguete y un libro. Para cuando entré habían tocado ya algunos grupos, había bastante gente. Lo primero con lo que me topé fue con Moldes, cuya vocalista Katia de la Cruz se encarga de las actividades de La Casa del Auxilio y además, tiene un proyecto llamado Maldita Fan, con la que ha sido invitada a un encuentro auspiciado por Red Bull, de músicos y compositores, en Londres.

El asunto es que estaba ahí y empezaron a tocar los Moldes, no fue precisamente la mejor noche de sus vidas pero valió la pena estar ahí para escuchar algunas canciones que me parecieron nuevas o es que se trataba de nuevos arreglos, no lo sé, pero noté que el grupo está explorando otras cosas, tras muchos conciertos durante el último año, imagino que desean ya cambiar de repertorio.

Luego siguió Plug Plug que lograron cautivar al público y demostrar que ya tienen uno ganado. Para muchos y me cuento, Plug Plug es el gran grupo peruano del 2009, con un sonido novedoso (para la escena), fresco y sobre todo con mucha constancia. Lamentablemente no pude escuchar todo el concierto, pues regresé a La Casa Ida que para ese momento se había vuelto una fiesta electrónica. Una oferta distinta a la que ofrece La Casa del auxilio que es básicamente rockera, pero ambos comparten su espíritu underground. Volví nuevamente a La Casa del Auxilio, estaba terminando de tocar Plug Plug, había mucha más gente y aún quedaban por tocar muchos grupos. Fue el turno entonces de Menores de Edad, que es un trío de chicas que cantan en plan raga hop, conforman junto a Olayas, La Mente y Cinco Esquina, una pequeña (aunque solvente) escena inclinada hacia esos géneros movidos. Estaba bien lo de Menores de edad, sobre todo por las pistas. Personalmente me resultaba excesivo el efecto de delay en la voz que hacía ininteligible lo que decían (aunque el mareo que provoca escuchar tanto delay siempre se agradece). Tratándose de un comienzo está bien, las chicas son desinhibidas pero no se puede ser Actitud María Martha y Mia a la vez sin haber encontrado el hilo conductor.  Algo falta coser.  

Luego llegó la gran sorpresa de la noche, un joven llamado Diego Akamine, de escasos veinte años y que se presentaba bajo el alias de Capoxz Beat Box, se trataba pues de un betaboxing, un género que ya goza de mucha popularidad en nuestro medio. Diego Akamine debe ser tal vez uno de los más talentosos. Las dos veces que lo he visto en escena ha sido realmente sorprendente. La capacidad de sonidos (mezclas, vocoders) que logra con la boca merece todo nuestra atención.

La noche en La Casa del Auxilio siguió, demostrando que tienen un gran poder de convocatoria y que cada vez apuestan por estilos diversos y grupos nuevos. Que sigan los eventos.  

 

Luis Alvarado

Ilustra el post Tica en La Casa Ida (foto de Pedro Chuquicaja Vallejo)

Sobre Sonidos Vivos, Circomper (27-11-2009) en Ccori Wasi

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El viernes pasado se realizó un concierto del Círculo de Composición del Perú (Circomper), un colectivo donde se encuentran agrupados algunos de los más representativos compositores peruanos de la actualidad. El concierto formaba parte de las presentaciones realizadas en el  marco del VII Festival de música clásica contemporánea de Lima, que ha llegado a su fin. Han sido varias semanas de intensa actividad y que nos ha permitido conocer un poco más del casi esotérico universo de la composición académica joven de Lima.

El concierto llevó por nombre Sonidos Vivos, los intérpretes fueron Renato Calderón (flauta), Ángel Lavalle (clarinete), Cecilia Pinto (violín), José Quezada (violoncello, guitarra eléctrica) y Christian Hurtado (piano). Si bien no hubo la afluencia de público que se hubiera esperado (ha sido la constante en las presentaciones del Festival, sobre todo para conciertos locales, que el público se reduzca a compañeros de trabajo, amigos y familiares) ha sido una experiencia muy interesante que esperamos se repita.

El concierto empezó con una obra de la trujillana Diana Rodríguez Escalante (1984), llamada "Clavel Trío", para conjunto de cámara, una pieza de clima gótico decadentista muy misteriosa, aunque pienso que Rodríguez podría conseguir aun un mayor conflicto entre las líneas melódicas que suelta para su encuentro. De todos modos, por lo escuchado en su myspace, estamos ante una compositora de gran técnica y sobre todo de mucha imaginación. 

Luego se puso play a una composición de José Sosaya (1956), una extensa pieza electroacústica llamada "Voces" (2000), una obra en los que se utiliza material grabado correspondiente a un coro religioso y que es sintetizado y manipulado, llevándolo a un nivel de abstracción sonora. No es mi pieza favorita electrónica de Sosaya (a mi modo de ver se hace recién interesante en el minuto cuatro) pero estuvo bien escucharla, aunque lamentablemente el volumen de la audición fue exasperantemente normal. No puedo oír música electrónica sin estar sumergido sonoramente en ella.

A continuación se presentó una pieza de Sadiel Cuentas (1973), que es uno de los participantes del libro de ensayos "Tiempo y obra de César Bolaños". Sadiel presentó una obra para flauta procesada llamada "Electrocanon". Una obra simpática, formalmente bien lograda, curiosa, el efecto de eco empleado iba variándose de modo que se tenían versiones diferentes del retardo y este permitía crear un efecto de armonía entre el instrumento y su correspondiente eco.

Luego llegó el turno de Nilo Velarde (1964), que presentó la obra electroacústica "Clarinelec" (2004), para clarinete y ordenador (o mejor dicho sonidos electrónicos generados con un software de computadora, lo curioso de estas terminologías es que una pieza para ordenador podría ser también una en que se da de golpes a un ordenador). Consistía en una pista estruendosa sobre la cual el clarinete desarrollaba una melodía que resultaba efectiva pero que no añadía mayor sorpresa. Me quedo con la pista electrónica sola.

Como ha sido constante en el festival a cada conjunto le correspondía interpretar una obra de los homenajeados. En el caso de Circomper eligieron interpretar una pieza del español Leonardo Balada ("Capricho Nº6") y otra del peruano César Bolaños ("Interpolaciones"). La pieza de Balada, como ocurrió también en el concierto del Laboratorio del abrazo, resultaba bastante tradicionalista dentro del contexto de un repertorio de piezas que tenían un ánimo más bien contemporáneo (aunque bastante clásico). En el caso de la pieza de Bolaños, resultó muy interesante la interpretación realizada por José Quezada. Como sabemos se trata de una pieza para guitarra eléctrica y sonidos electrónicos. Quezada (quien además ha batido records de participación en el festival, lo he visto en no sé cuantas fechas) demostró su solvencia para la guitarra eléctrica, le dio un toque muy personal al hacer una interpretación sumamente violenta. Me ha dado mucha curiosidad de ver a Quezada tocando la guitarra nuevamente, está bastante claro que para el violonchelo tiene también un gran talento pero con la guitarra consigue algo realmente especial.

Luego se escuchó otra pieza electrónica, esta vez del compositor Rajmil Fishman, llamada "Sin los cuatro" (1994), que es una de las grandes composiciones de Fishman, un compositor que está radicado desde hace muchos años en Europa, con una trayectoria muy importante (que incluye el diseño de software musical). "Sin las cuatro" es una pieza con una riqueza de texturas impresionante, es una catarata de minúsculos sonidos sobre los oídos, se escucha con mucho pero mucho placer.

Seguidamente el conjunto interpretó la obra "Intermitencias" (1985) para violín, chelo y piano, de José Sosaya, sin duda su obra más importante y en general pienso, una de las obras de cámara más importantes que se han compuesto en el Perú. El conjunto la ejecutó bastante bien, destacó sobre todo la participación de Christian Hurtado en el piano.

Para terminar se interpretó la obra "Siray" (2005) para flauta, violín, violonchello y piano, pieza del compositor peruano Jorge Villavicencio Grossman, radicado en Estados Unidos. La pieza estuvo muy bien ejecutada, aunque quizá hubiera estado mejor si era tocada antes de "Intermitencias", ya que esta última era intensa y luego de eso o se tocaba una pieza más intensa o quedaba allí, de todos modos no queda duda del talento de Villavicencio, es un gran compositor, aunque esta pieza sonaba un poco lenta para ese momento.

A grandes rasgos lo que me ha quedado claro después de estos últimos conciertos es que la composición académica peruana más reciente no explora mucho en la tecnología digital y no parece que los sesentas hubiesen pasado por Lima, hay en general un ambiente muy formal, tratándose incluso de gente muy joven, mucho respeto a la imagen del compositor, poca ruptura de esquemas, poca irreverencia. Pero ya iremos viendo como evoluciona esto, por lo pronto una cosa es evidente, hay mucha pero mucha producción musical en Lima, y la académica sin duda ocupa un espacio muy significativo al que hay que prestarle la atención debida.

 

Luis Alvarado