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El viernes pasado se realizaron dos eventos que no quería dejar de comentar. La Casa Ida presentó la tercera edición de su festival Útero Máquina que tuvo como atractivo principal la presentación de Tica (dúo integrado por Christian Galarreta y Fabiola Vásquez). Aunque algunos problemas técnicos retrasaron la presentación valió la pena esperar para ver lo ofrecido por el dúo. Como sabemos Galarreta ha estado radicado en México por varios meses, con motivo de una residencia artística, y tal parece ha regresado con muchas ideas. Esta vez Tica sonó muy intenso, la combinación adecuada entre la dulce voz de Fabiola y los ruidos de la laptop de Christian, así como los acordes en extrañas afinaciones que le sacaba a la guitarra, conseguían que la evocación shoegazing detrás del sonido quedara transformada por una densa capa de ruidos y virutas electrónicas propias de la experimentación sonora digital actual. Nada quedaba puro, la voz era manipulada, se agregaban sonidos de fuentes insospechadas (había una mesa repleta de aparatos, pedales, una consola, además de la laptop). Tocaron los temas que pueden oírse en su notable disco "Lo que sea por mi destrucción" (2006), un tema de Evamuss de 1996 ("Entretour", del primer álbum, aunque en realidad se trata de un tema de Dios Me Ha Violado, proyecto anterior de Galarreta, con Aldo Castillejos) y un cover de los cumbieros Armonía 10, "Corazón sufrido", que sonó impresionante con un final extendido de noise de guitarra sumamente intenso. Un gran concierto y esperemos que Tica siga adelante así como también los eventos organizados por La Casa Ida que han conseguido ya hacerse de un espacio propio.

Finalizado lo de Tica me pasé a la Casa del Auxilio, donde se realizaba un evento con fines de caridad y la entrada era un juguete y un libro. Para cuando entré habían tocado ya algunos grupos, había bastante gente. Lo primero con lo que me topé fue con Moldes, cuya vocalista Katia de la Cruz se encarga de las actividades de La Casa del Auxilio y además, tiene un proyecto llamado Maldita Fan, con la que ha sido invitada a un encuentro auspiciado por Red Bull, de músicos y compositores, en Londres.

El asunto es que estaba ahí y empezaron a tocar los Moldes, no fue precisamente la mejor noche de sus vidas pero valió la pena estar ahí para escuchar algunas canciones que me parecieron nuevas o es que se trataba de nuevos arreglos, no lo sé, pero noté que el grupo está explorando otras cosas, tras muchos conciertos durante el último año, imagino que desean ya cambiar de repertorio.

Luego siguió Plug Plug que lograron cautivar al público y demostrar que ya tienen uno ganado. Para muchos y me cuento, Plug Plug es el gran grupo peruano del 2009, con un sonido novedoso (para la escena), fresco y sobre todo con mucha constancia. Lamentablemente no pude escuchar todo el concierto, pues regresé a La Casa Ida que para ese momento se había vuelto una fiesta electrónica. Una oferta distinta a la que ofrece La Casa del auxilio que es básicamente rockera, pero ambos comparten su espíritu underground. Volví nuevamente a La Casa del Auxilio, estaba terminando de tocar Plug Plug, había mucha más gente y aún quedaban por tocar muchos grupos. Fue el turno entonces de Menores de Edad, que es un trío de chicas que cantan en plan raga hop, conforman junto a Olayas, La Mente y Cinco Esquina, una pequeña (aunque solvente) escena inclinada hacia esos géneros movidos. Estaba bien lo de Menores de edad, sobre todo por las pistas. Personalmente me resultaba excesivo el efecto de delay en la voz que hacía ininteligible lo que decían (aunque el mareo que provoca escuchar tanto delay siempre se agradece). Tratándose de un comienzo está bien, las chicas son desinhibidas pero no se puede ser Actitud María Martha y Mia a la vez sin haber encontrado el hilo conductor.  Algo falta coser.  

Luego llegó la gran sorpresa de la noche, un joven llamado Diego Akamine, de escasos veinte años y que se presentaba bajo el alias de Capoxz Beat Box, se trataba pues de un betaboxing, un género que ya goza de mucha popularidad en nuestro medio. Diego Akamine debe ser tal vez uno de los más talentosos. Las dos veces que lo he visto en escena ha sido realmente sorprendente. La capacidad de sonidos (mezclas, vocoders) que logra con la boca merece todo nuestra atención.

La noche en La Casa del Auxilio siguió, demostrando que tienen un gran poder de convocatoria y que cada vez apuestan por estilos diversos y grupos nuevos. Que sigan los eventos.  

 

Luis Alvarado

Ilustra el post Tica en La Casa Ida (foto de Pedro Chuquicaja Vallejo)

El viernes pasado se realizó un concierto del Círculo de Composición del Perú (Circomper), un colectivo donde se encuentran agrupados algunos de los más representativos compositores peruanos de la actualidad. El concierto formaba parte de las presentaciones realizadas en el  marco del VII Festival de música clásica contemporánea de Lima, que ha llegado a su fin. Han sido varias semanas de intensa actividad y que nos ha permitido conocer un poco más del casi esotérico universo de la composición académica joven de Lima.

El concierto llevó por nombre Sonidos Vivos, los intérpretes fueron Renato Calderón (flauta), Ángel Lavalle (clarinete), Cecilia Pinto (violín), José Quezada (violoncello, guitarra eléctrica) y Christian Hurtado (piano). Si bien no hubo la afluencia de público que se hubiera esperado (ha sido la constante en las presentaciones del Festival, sobre todo para conciertos locales, que el público se reduzca a compañeros de trabajo, amigos y familiares) ha sido una experiencia muy interesante que esperamos se repita.

El concierto empezó con una obra de la trujillana Diana Rodríguez Escalante (1984), llamada "Clavel Trío", para conjunto de cámara, una pieza de clima gótico decadentista muy misteriosa, aunque pienso que Rodríguez podría conseguir aun un mayor conflicto entre las líneas melódicas que suelta para su encuentro. De todos modos, por lo escuchado en su myspace, estamos ante una compositora de gran técnica y sobre todo de mucha imaginación. 

Luego se puso play a una composición de José Sosaya (1956), una extensa pieza electroacústica llamada "Voces" (2000), una obra en los que se utiliza material grabado correspondiente a un coro religioso y que es sintetizado y manipulado, llevándolo a un nivel de abstracción sonora. No es mi pieza favorita electrónica de Sosaya (a mi modo de ver se hace recién interesante en el minuto cuatro) pero estuvo bien escucharla, aunque lamentablemente el volumen de la audición fue exasperantemente normal. No puedo oír música electrónica sin estar sumergido sonoramente en ella.

A continuación se presentó una pieza de Sadiel Cuentas (1973), que es uno de los participantes del libro de ensayos "Tiempo y obra de César Bolaños". Sadiel presentó una obra para flauta procesada llamada "Electrocanon". Una obra simpática, formalmente bien lograda, curiosa, el efecto de eco empleado iba variándose de modo que se tenían versiones diferentes del retardo y este permitía crear un efecto de armonía entre el instrumento y su correspondiente eco.

Luego llegó el turno de Nilo Velarde (1964), que presentó la obra electroacústica "Clarinelec" (2004), para clarinete y ordenador (o mejor dicho sonidos electrónicos generados con un software de computadora, lo curioso de estas terminologías es que una pieza para ordenador podría ser también una en que se da de golpes a un ordenador). Consistía en una pista estruendosa sobre la cual el clarinete desarrollaba una melodía que resultaba efectiva pero que no añadía mayor sorpresa. Me quedo con la pista electrónica sola.

Como ha sido constante en el festival a cada conjunto le correspondía interpretar una obra de los homenajeados. En el caso de Circomper eligieron interpretar una pieza del español Leonardo Balada ("Capricho Nº6") y otra del peruano César Bolaños ("Interpolaciones"). La pieza de Balada, como ocurrió también en el concierto del Laboratorio del abrazo, resultaba bastante tradicionalista dentro del contexto de un repertorio de piezas que tenían un ánimo más bien contemporáneo (aunque bastante clásico). En el caso de la pieza de Bolaños, resultó muy interesante la interpretación realizada por José Quezada. Como sabemos se trata de una pieza para guitarra eléctrica y sonidos electrónicos. Quezada (quien además ha batido records de participación en el festival, lo he visto en no sé cuantas fechas) demostró su solvencia para la guitarra eléctrica, le dio un toque muy personal al hacer una interpretación sumamente violenta. Me ha dado mucha curiosidad de ver a Quezada tocando la guitarra nuevamente, está bastante claro que para el violonchelo tiene también un gran talento pero con la guitarra consigue algo realmente especial.

Luego se escuchó otra pieza electrónica, esta vez del compositor Rajmil Fishman, llamada "Sin los cuatro" (1994), que es una de las grandes composiciones de Fishman, un compositor que está radicado desde hace muchos años en Europa, con una trayectoria muy importante (que incluye el diseño de software musical). "Sin las cuatro" es una pieza con una riqueza de texturas impresionante, es una catarata de minúsculos sonidos sobre los oídos, se escucha con mucho pero mucho placer.

Seguidamente el conjunto interpretó la obra "Intermitencias" (1985) para violín, chelo y piano, de José Sosaya, sin duda su obra más importante y en general pienso, una de las obras de cámara más importantes que se han compuesto en el Perú. El conjunto la ejecutó bastante bien, destacó sobre todo la participación de Christian Hurtado en el piano.

Para terminar se interpretó la obra "Siray" (2005) para flauta, violín, violonchello y piano, pieza del compositor peruano Jorge Villavicencio Grossman, radicado en Estados Unidos. La pieza estuvo muy bien ejecutada, aunque quizá hubiera estado mejor si era tocada antes de "Intermitencias", ya que esta última era intensa y luego de eso o se tocaba una pieza más intensa o quedaba allí, de todos modos no queda duda del talento de Villavicencio, es un gran compositor, aunque esta pieza sonaba un poco lenta para ese momento.

A grandes rasgos lo que me ha quedado claro después de estos últimos conciertos es que la composición académica peruana más reciente no explora mucho en la tecnología digital y no parece que los sesentas hubiesen pasado por Lima, hay en general un ambiente muy formal, tratándose incluso de gente muy joven, mucho respeto a la imagen del compositor, poca ruptura de esquemas, poca irreverencia. Pero ya iremos viendo como evoluciona esto, por lo pronto una cosa es evidente, hay mucha pero mucha producción musical en Lima, y la académica sin duda ocupa un espacio muy significativo al que hay que prestarle la atención debida.

 

Luis Alvarado

La Ira de Dios arrasa

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Por su parte La Ira de Dios viene realizando una extensa gira europea presentando su nuevo disco Apus Revolution, editado por World in Sound (Alemania). Al grupo integrado por Miguel Ángel Burga, Carlos Vidal y Pepe Abad, les está yendo bastante bien, el mismímismo Jello Biafra, lider de los Dead Kennedys se ha declarado fan. Los dos últimos conciertos que vi de La Ira de Dios en Lima, antes de su partida a Europa, me parecieron notables. Espero pronto tener una copia de Apus Revolution y disfrutar de una tocada de la banda de Miguel Ángel y Cia.

Aquí les dejo un video que encontré en youtube de su presentación el sábado en el local Crazy World, en Salzwedel, Alemania.

 

Tomás Tello en Audio Art Festival

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El músico peruano Tomás Tello (Shaolines del amor) se encuentra actualmente en Polonia, donde ha realizado una presentación en el marco del importante Audio Art Festival. En dicho festival se han dado cita músicos y artistas como Phil Minton & Isabelle Duthoit, Christian Yun-Song Meyerholz, Ensemble Mujirushi, Nathan Davis, Scapha, Throbbing Wafle, entre otros. Esperamos tener pronto más noticias de Tomás y de sus actividades en el continente europeo.

 

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Omar Garaycochea (Lima) y Pedro Rodríguez (Arequipa) son dos jóvenes que conforman un dúo llamado Laboratorio del abrazo. Garaycochea (fagot, saxofón) fue miembro también del trío Color Madera, un conjunto de música contemporánea e improvisación. De Pedro Rodríguez (guitarra, zampoña, efectos) no tengo mayores datos, sólo sé que es egresado del Conservatorio de Arequipa.

El miércoles pasado el dúo hizo una presentación en el local de Ccori Wasi con motivo del VII Festival de música contemporánea de Lima. Se trató de un concierto atípico en el contexto del festival, el dúo combinaba la música académica contemporánea con sonidos étnicos, el free jazz y el rock progresivo. De hecho se movían en esa zona límite entre lo académico y lo puramente experimental. No usaban fracs, sino ropa casual y el propio Garaycochea decía "La siguiente canción lleva por nombre...". Evidentemente no se trataba de canciones pero la alusión advertía una conciencia de estar sobre escenario rockero (de hecho Garaycochea, con Color Madera, ha participado como invitado en algunos grupos de rock, como los punk progresivos Leuzemia, y también ha formado parte de El Ensamble del Caos, un colectivo de improvisación con gente de El Aire y Museo Heterodoxo). Por el sonido desplegado me hizo recordar mucho a los grupos del Rock In Opposition, como Art Zoyd o Univers Zero, que son de todo el rock progresivo quizá los que mejores puentes tienden con la música contemporánea, la música étnica y el free jazz.

El dúo empezó la noche ambientando el lugar con un extenso loop de sonidos electrónicos de atmósfera cósmica, que al finalizar anunciaba la presencia de Omar y Pedro sobre el escenario. Abrieron con una pieza llamada "Helicoide", para fagot y guitarra acústica. Se trataba de una pieza escrita, una serie que se repetía e iba en crecimiento, creando una sensación de suspenso permanente. Luego siguieron con "Manguero's Song", que tenía una introducción en la que Rodríguez tocaba la zampoña que estaba conectada a un delay y aprovechaba bien las posibilidades de la superposición de capas que permitía el efecto. Luego continuaba con una segunda parte más instrumentada, acompañada por el saxofón y por sonidos que venían de una pista y que tenía una clara búsqueda dentro del universo del prog rock. Me trajo a la mente algo del progresivo sueco, por las exploraciones étnicas.  

 Luego continuaron con "Orquídea 1", que fue el primer clímax de la noche y en donde Garaycochea demostró que sabe moverse bien  entre ese arco infinito que han creado saxofonistas como John Coltrane y Jonh Zorn. He visto a pocos saxofonistas en Lima tocar de esa manera, uno es Bruno Macher, el otro es Marco Mazzini (aunque este es clarinetista pero cuando improvisa toca como un demonio). Ahora veo a Garaycochea y pienso que nuestro país no es sólo tierra de buenos percusionistas sino también de buenos saxofonistas. Lo suyo fue realmente de alto voltaje.

Seguidamente Pedro Rodríguez interpretó una obra del español Leonardo Balada llamada "Four Catalan Melodies", una pieza bonita, tipo Bach, aunque dentro del contexto del concierto sonaba bastante fuera de onda. De todos modos vino bien para relajarse luego del embiste del tema anterior.  Continuaron con "Orquídea 2", que a diferencia de la anterior era más reposada y con mayor vocación atmosférico cósmica, casi psicodélica, y de todas quizá la más abstracta, con marcado empleo de sonoridades electrónicas.

"Eclosión final", pieza de Garaycochea, llevaba el asunto hacia el jazz rock, en la tradición de Mahavishu Orchestra y algo del post rock a la Tortoise, sin dejar de lado la influencia de la música contemporánea. Por lo que sentí Rodríguez es un guitarrista que parece concentrado en los sonidos ya previamente definidos, su guitarra es ordenada, aunque explora los timbres, los efectos, no hay fisicalidad en su interpretación, como si la puede haber en Garaycochea, sin embargo Rodríguez muestra virtuosismo para la creación de paisajes y atmósferas. 

Para "Protones Lúdicos" exploró finalmente la guitarra con mayor libertad, aun cuando se trataba de una pieza escrita, la acidez de la guitarra creaba un clima psicodélico muy intenso. Fue uno de los grandes momentos de la noche, aunque pienso yo que aún podría llevar la exploración de la guitarra más lejos. Quizá mi mala costumbre de escuchar mucha psicodelia japonesa en los últimos años ha hecho que sienta tímida toda guitarra que no esté dispuesta a incendiarse.  

La noche terminó con tres piezas más, una que incluía un instrumento extraño, que se frotaba con un arco de violín. Las piezas restantes "Chorus" y "Maquinal" (esta última ya declaradamente prog rock con aires sinfónicos, escrita usando la serie Fibonacci), estuvieron también muy buenas y confirmaron mi impresión de estar ante un dúo con muchas ideas y gran talento interpretativo. Esperemos pronto haya material de ellos disponible y que continúen los conciertos.

 

Luis Alvarado

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Como dijo el compositor Nilo Velarde al presentar al conjunto Eco: nuestro medio no se precia de tener muchos conjuntos de música contemporánea. A eso habría que agregar que si los hay, se presentan cada muerte de obispo. El gran problema de la música académica contemporánea en nuestro medio es, a mi parecer, el de su continuidad.

En tal sentido resulta estimulante que en el marco del VII Festival de Música Clásica Contemporánea de Lima tengamos la oportunidad de escuchar el trabajo de diversos conjuntos de música contemporánea locales, que además tienen repertorio propio. Ya pudimos conocer el trabajo de Pauchi Sasaki (quizá la más constante) y el Proyecto OIE.  Ahora tocó el turno de Eco, y este miércoles a las 7.30 en el Centro Cultural Ccori Wasi (cuadra 51 de la avenida Arequipa) es el turno del Laboratorio del Abrazo y el viernes, en el mismo lugar, del Circomper. Una buena oportunidad para poder escuchar composiciones de jóvenes compositores peruanos.

Sobre Eco podemos decir que es un conjunto formado por la iniciativa de cuatro compositores: Pablo Sandoval, Leonardo Barbuy, Nilo Velarde y Juan Gonzalo Arroyo para difundir en nuestro medio composiciones de música contemporánea, con énfasis en la producción peruana. El colectivo nace también como resultado de un taller de composición dictado por el italiano Luca Belcastro. Eco está conformado por los siguientes intérpretes: Diego Jaico Girón (flauta traversa), Angel Lavalle (clarinete), Óscar Cavero (piano), Carlos Breña Gastañaduí (violín), José Quezada Márquez (vilonchelo) y Moisés Siura Terry (percusión). En esta oportunidad Carlos Breña fue reemplazado por Carla Loayza.

El concierto se realizó en el auditorio del centro cultural Ccori Wasi, que debo decir, me pareció un lugar estupendo para realizar conciertos, es un auditorio muy cómodo, además de amplio y con buena acústica.

Lamentablemente no pude llegar a tiempo y no pude escuchar completa la obra "Entropía" de Jacqueline Reyes, la más joven todos los compositores que presentaron obras aquella noche (Jacqueline tiene apenas 21 años), pero por lo poco que escuché y por los aplausos del público parece ser que se trató de una obra interesante. El hecho mismo de ser una compositora mujer me parece singular, dado lo excesivamente masculino que suele ser el mundo de la composición académica en nuestro país (el otro caso excepcional es el de Pauchi que últimamente viene incursionando en la composición académica). Ojalá pueda oír la pieza completa para poder tener un mejor juicio.

Luego siguió la pieza "Evocaciones", del arequipeño Aldo Rojas (1981), que era un buen ejercicio técnico, interesante por el uso del cajón, aunque algo tímida para mi gusto.  Es llamativo viniendo de un compositor arequipeño que explore un instrumento costeño. La obra tenía un evidente sabor criollo.

Luego siguió una obra de Jorge Betancourt (1955), un pianista, compositor y músico de jazz muy importante, uno de los participantes en el poco recordado pero fundamental Ciclo Abierto de Exploraciones Musicales, organizado en 1979 por Manongo Mujica y Arturo Ruiz del Pozo. Betancourt (quién además tocó el piano) presentó una breve pieza (minuto y medio) llamada "Atmósfera", de gran riqueza tímbrica, y una lograda interacción del piano, la percusión y el clarinete. Seguidamente se presentó la obra "Sexteto '09", de otro joven compositor llamado Sebastián Gereda (1987), una pieza que por momentos era tradicionalista, por momentos atonal y que también tenía un aire de música costeña y algo de tango. Un buen trabajo de los instrumentos de cuerdas que hacían contrapunto con el piano, el vibráfono, el clarinete y la flauta. Sin duda Gereda tiene gran talento, sobre todo para las líneas melódicas.

Luego siguió la que fue para mí la mejor obra de toda la noche: "Bajo las raíces", de Pablo Sandoval (1982), quien además dirigió todas las obras. Como señaló el autor al inicio, la obra está inspirada en un poema de José Watanabe, en donde se describe una escena en la que la sangre sale del cuerpo y viaja por diversos lugares, entre ellos las raíces de los sauces. La obra hacía uso, además de flauta, clarinete, vibráfono, piano, violín y violoncello, de dos instrumentos singulares: copas de cristal y estas bolas chinas que suenan al agitarse. Las copas se frotaban en sus bordes, y me recordó claramente la visita del músico minimalista Charlemagne Palestine, gran asiduo a ese sonido hipnótico de las copas frotadas y que en su paso por Lima, se pasó frotando copas y llenándolas de vino también. Quizá Sandoval lo haya visto en la clase maestra que este dicto en el Conservatorio, si es que no, pienso que la música de Palestine podría interesarle mucho. Lo que me resultó interesante de la obra, no solo que la estructura era realmente sorprendente y lo llevaba por todas partes, era que el sonido se aprovechaba en sus posibilidades psicológicas, la interpretación generaba disonancias perfectamente ubicadas en el espacio, iban y venían, subían y caían y era realmente notable. Creo que Sandoval puede darnos grandes sorpresas si sigue explorando en los timbres y en la textura del sonido en sí y no únicamente en sus relaciones.

Siguió la obra "Eco", de Leonardo Barbuy (1985),  una pieza de tono dramático, con un uso obsesivo de los platillos en la percusión, y una línea de flauta entre melancólica y tenebrosa. Un desarrollo muy interesante, aunque podía ser por momentos más visceral aún.

El concierto terminó con una obra de Álvaro Zúñiga (1978), el único compositor del que ya había escuchado algunas cosas antes y que es sin duda uno de los más talentosos de nuestro medio. Esta vez presentó su "Suite Costeña Nº II", una pieza que estaba dividida en tres partes: tondero, marinera y festejo. Contrario a lo que podríamos pensar, Zúñiga utilizaba esos ritmos costeños como motivo, las piezas resultaban más bien abstractas, antes que rítmicas. Zúñiga es sin duda de todo el lote presentado el que tiene mayor oficio y eso quedó bastante claro al escuchar su obra. La sección Festejo, fue realmente extraordinaria.

Una fecha sin duda que deja un saldo más que positivo. Esperemos que el conjunto se mantenga y que los conciertos sean más constantes, que no haya que esperar a un Festival para presentar obras. La continuidad sin duda es la mejor herramienta para crear un público, así como también la difusión por internet, la difusión de la música, esperamos pronto myspace de estos jóvenes compositores.  

 

Luis Alvarado

 

Aquí les dejo un video que encontré del concierto 

Inventar la voz myspace

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No dejen de entrar al myspace de Inventar la voz

El viernes 20 fue la fecha más esperada de todo el Festival de Música Clásica Contemporánea, que organiza el Centro Cultural de España. Se reestrenó la obra Ensayo 1956, de César Bolaños, obra que tras unos arreglos su autor rebautizó como Tocatta 1956. La obra fue tocada en el año que se indica, 1956, por la Orquesta Sinfónica Nacional, y fue dirigida por José Carlos Santos (quien además estuvo presente entre el público en esta oportunidad).

Respecto a esta obra podemos decir que fue la que el compositor entregó a Alberto Ginastera y que le permitió obtener una beca, en 1963 para estudiar en el Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales, del Instituto Torcuato Di Tella, en Buenos Aires, Argentina.

Se trata de una composición para orquesta de cuerdas, muy dinámica, dramática y de mucha imaginación. Al terminar la obra, Santos dijo "este director la lleva muy lento, la obra es más agresiva, más rápida". Es cierto que de haber sido más rápida hubiese sido realmente agobiante, dado las disonancias y lo chirriante de los violines. Fue sin duda una experiencia inolvidable y que felizmente ha sido registrada y esperemos pronto editada en cd, junto a las otras piezas estrenadas durante el Festival.  

Aunque la poca cantidad de público, en el contexto de un homenaje a César Bolaños y al español Leonardo Balada, dejó cierto sin sabor, hay que decir que la Sinfónica estuvo bastante correcta en las interpretaciones, tanto de la obra de Bolaños, como de las de Balada: Music for Oboe and Orchestra y Guernica, que usaban recursos modernos, secciones aleatorias y con marcado uso de la percusión, que sin duda deben haber sido un dolor de cabeza para los intérpretes de la Sinfónica, poco acostumbrados a tocar este tipo de obras. Esperemos que se mantenga una continuidad de estreno de obras de este tipo y sobre todo peruanas.

 

Luis Alvarado

No puede haber en Lima un aficionado al IDM, jungle y sonidos afines que se precie de serlo y que no sepa quién es Johnny Collantes. Para muchos el introductor de esos sonidos en nuestro medio, hace ya más de diez años, al frente de su proyecto Kollantes. 

A diferencia de mucho IDM local lo de Kollantes se ha mantenido alejado del efectismo melódico y el paisajismo edulcorado para proponer sonidos ásperos, melodías chirriantes y tenebrosas, atmósferas opresivas y, sin duda alguna, poco afán de complacencia, por lo contrario su música, tan extrañamente orgánica, como un caldo primitivo futurista, despierta profundos sentimientos de visceralidad. Al respecto de su trabajo, que combina video y sonido, el propio Johnny una vez escribió: "Mi trabajo traduce el reflejo de la realidad que vivimos a diario, es un filtro y una distorsión; es la exploración de los sentidos dentro del sonido/imagen más un profundo deseo de contagiar bienestar con las melodías algunas veces, despertar con el ritmo, en otras, y hacer reflexionar acerca de lo que quizá no vemos...también está el deseo de crear realidades que no existen"

El jueves pasado, un día antes de su presentación en el Centro Fundación Telefónica, se realizó un concierto denominado "Koxxantes y amigos". Jhonny se presentó allí con su alter ego Koxxantes, proyecto de un sonido más experimental-ambient. Fue una noche que permitió reunir  a una buena cantidad de proyectos electrónicos de Lima. Los anunciados para esa noche fueron Deltatron, Endotoxic, Ida, Elegante, Audiopixel y Koxxantes.

Como tuve que ir desde el Centro Cultural de España hasta el Acá No Más Bar, en Miraflores, no pude llegar a ver a todos los proyectos anunciados (además que en el camino me detuve a comer algo). Para cuando llegué Paz, de Deltaron finalizaba su sesión, de la que escuché buenos comentarios. El lugar estaba muy poblado de gente, y los músicos se habían ubicado en la parte de abajo y en el mezanine, lo que hacía dinámico el evento, y permitía al público desplazarse con comodidad, tomando en cuenta lo pequeño del lugar.

Una vez sentado pude apreciar el show de Ida, que se había ubicado en la parte superior. Hacía buen tiempo que no lo escuchaba en vivo y noté una gran evolución en el sonido que desarrolla Álvaro Pastor, ahora con ciertos matices de dubstep, muy pulcro y con una muy buena base rítmica que acompañaba con líneas líquidas generadas con un teclado. Un buen show, ya más adelante comentaremos el disco de Ida, llamado Coral, que acaba de tener una reedición en cd y que está muy recomendable.

Luego de Ida se presentó Felipe Salmón con su proyecto Zolcan Breaker, que tiene una línea más melódica en la onda del IDM tipo Aphex Twin y hasta mùm. Por momentos el exceso melódico estaba subiendo mi hemoglobina. En otras ocasiones he visto a Zolcan Breaker con unas proyecciones  de paisajes y cosas acuáticas que creaban un marco visual idóneo, esta vez, al tener una pared totalmente pintada con figuras demoniacas, la proyección sobre ella no permitía tener clara la imagen que lanzaba el vj, lo que volvía todo más bien super abstracto. Me gusta lo que hace Felipe Salmón, aunque a veces sus melodías las sienta como ya escuchadas antes.

Continuó Danny eM bajo su alias de Elegante, con un set que tenía algo de dubstep, más lo de Ida y con DJ Dubmito dando vueltas por ahí, pensé que al parecer el dubstep ha dejado su huella localmente, veremos que pasa más adelante. Danny como siempre aprovechando las posibilidades de la mezcla y las lecciones aprendidas del hip hop que sabe vincular al sonido electro y al IDM. Buenos temas, y sobre todo destacó que la hiciera de Mc, en el contexto de una tocada con cero voces, lo suyo era llamativo.

Y finalmente llegó el turno de Koxxantes, que esta vez no estuvo acompañado de sus clásicos aparatos y cajas de ritmos con los que solía tocar, sino únicamente con una laptop. Su actuación estuvo marcada por las incursiones en el ambient y los ritmos frenéticos con cierto guiño al industrial, a las cosas más raras de Autechre, y por supuesto a quien debe ser su mayor referencia, el británico Muslimgauze.

Para entonces eran ya cerca de las dos de la mañana. Una buena cantidad de público había dejado el lugar. Ya no vendían cerveza y como suele ocurrir un serenazgo vino a bajar el volumen. Koxxantes siguió navegando en sus aguas turbulentas. Muy distinto, muy extraño, nada que pueda ser apreciado en un bar así no más sin salir un poco magullado en alguna parte, dentro de uno.

Luis Alvarado